lunes, 15 de agosto de 2011

Culto pagano I - San La Muerte

San Ignacio de Loyola, fundó en América del Sur, durante la primera mitad del siglo XIV la: "Compañía de Jesús", con el fin de dar impulso a la conquista espiritual. Los jesuítas, autorizados por el Rey de España en 1579, fundaron infinidad de misiones, cada una de las cuales era una verdadera escuela agrícola-industrial, donde los aborígenes trabajaban bajo la constante vigilancia de los sacerdotes, alternándose el trabajo con el aprendizaje de las primeras letras y el catecismo.

Los establecimientos del Paraguay y del río de la Plata tuvieron capital importancia y constituyeron lo que algunos han denominado "Imperio Jesuítico". Su organización era perfecta.

santuario a San La Muerte - Corrientes (ARG)

    El trabajo estaba estrictamente reglamentado. Los aborígenes marchaban al lugar de sus faenas en procesión y mientras trabajaban se ejecutaban músicas. No solamente se les hacía cultivar la tierra sino que también se le enseñaban distintos oficios: la pintura, la escultura, etc.

La "Compañía de Jesús" llegó a ser tan poderosa que perjudicaba los intereses del Rey Carlos III, y en 1767, resuelve expulsarlos de España y de todas sus colonias. Los jesuítas fueron reemplazados por otros religiosos, pero estos no supieron mantener la organización implantada y las misiones decayeron rápidamente, hasta desaparecer por completo. Los aborígenes al sentirse desprotegidos sin los jesuítas, tomaron las imágenes de los templos y se dispersaron. Algunos se establecieron en las cercanías de las misiones y otros volvieron a la selva.

LAS LEYENDAS SOBRE SAN LA MUERTE

       Cabría de pensar que hay una leyenda por cada imagen que tomó el aborigen al huir del español. Y así, como previamente había tallado con sus manos la imagen en la madera, continúo dándole forma a su significado con la distintas percepciones de su Santo, dios o de su protector.

santuario en Mercedes - Ctes (ARG)
Entre las leyendas más difundidas encontramos la que cuenta que una vez existió un rey, que adquirió fama por su ecuanimidad al administrar justicia. Cuando este muere va al cielo, y al estar en presencia del Creador, éste le reconoce su mérito en la tierra y le concede una gracia. El rey le pide una tarea para poder seguir siendo útil. Entonces Dios le muestra un lugar del cielo repleto de velas encendidas de distintos tamaños, y le dice que cada una correspondía a una vida humana, y que cada hombre moría cuando la llama de su vela se extinguía. En ese momento Dios le encomienda el trabajo de bajar a la tierra a buscar las almas de los muertos para conducirlas hacia Él.

Otra, cuenta que en la Nación del guacán, en lo que es hoy San Ana de los Guacarás, los aborígenes antes de huir hacia la selva tomaron del templo de la Misión un tríptico en donde estaba representada la "Tentación de Jesús" en el pináculo del templo de Salomón, con la imagen de Jesús en el centro, el Diablo a un lado y la Muerte en el otro. Cada una de estas tablas dio posteriormente origen a un culto en particular: San Diablo, culto que se halla casi extinto; el Señor Jesús y San La Muerte cuyo culto se extendió a otras tribus.

Una leyenda que circula en la zona del Iberá cuenta, con algunas variaciones ya que en algunos casos se habla de un "payé" o "médico brujo" y en otras un sacerdote jesuita o franciscano. Este vivía en un poblado cercano a una prisión que tenía un pabellón para leprosos (en esa época no existía cura para esa enfermedad, por eso a los enfermos se los aislaba). El "payé" llegó a ser famoso por su poder de curación, por medio de brebaje, de la administración de yuyos, "curaciones de palabra" y "oraciones". Los sacerdotes, celosos de su influencia en el pueblo lo hicieron arrestar y acusado de brujería, fue condenado a permanecer en el leprosario. El "médico brujo" no opuso resistencia a su condena, pero en protesta se paró frente a la puerta de su celda apoyado en su callado (especie de bastón largo), negándose a pronunciar palabras y a recibir alimentos. Pasado un tiempo se carcelero lo halla en esa posición, muerto con la piel pegada a los huesos.

En algunas versiones de la misma leyenda, se cuenta que solían ver al "payé" sentado en cuclillas a la orilla del río, con las manos en el mentón y un balde a su costado en el que recogía agua para dar a los enfermos, una imagen totalmente asimilable al Señor de la Paciencia.

En las tribus guaraníes el "médico brujo" y el cacique eran los miembros más respetados ya que regulaban y modelaban la vida de los demás. Cuando el "médico brujo" comenzaba a envejecer, escogía entre los jóvenes de la tribu a su sucesor para transmitirle sus conocimientos. El candidato debía demostrar que era digno depositario de su sabiduría superando una prueba: el postulante debía internarse en la selva, sin revelar a nadie el lugar, y pasar 7 días sentado sobre un tronco, sin comer ni beber. Además sería sometido a tentaciones y a horrorosas visiones para hacerlo desistir de su objetivo. De ello, cuentan que un una tribu donde ya se había elegido un sucesor, el candidato antes de salir a cumplir la prueba, le reveló a su novia el sitio donde iba a estar. Pasados los 7 días no regresó a la tribu. Su novia, preocupada sale a buscarlo y en el sitio revelado por él, encuentra un esqueleto sentado en un tronco de un árbol. Los dioses lo habían castigado su falta haciéndolo devorar por las hormigas. Su novia, llorando tomó un hueso de la mano (falange), para guardarlo como reliquia. Al volver a su hogar, encuentra a su madre gravemente enferma y aferrada al huesito implora a su novio para que interceda ante "Tupá" para que su madre sane. "Tupá" conmovido por el amor de esta pareja, la cura. Por eso se lo nombró abogado de la tribu guaraní.

SAN LA MUERTE

Debido a su popularidad, la imagen de San La Muerte se hace, aunque menos frecuentemente, moldeada en plomo o tallada en huesos. Se le rinde culto los Viernes Santo y el Día de todos los Muertos. También se los conmemora entre el 15 y el 20 de agosto, en muchas partes hasta con misa y procesión (como en Resistencia - Chaco).

De variadas formas se representa la imagen de este santo esquelético: están las que lo tienen en posición fetal, en otras se lo encuentra sentado con la barbilla apoyada en una o ambas manos y los codos en las rodillas, en cuclillas; dentro de un ataúd o parado. En algunos casos el esqueleto esta cubierto por una manta negra, blanca o roja. En otros porta un balde o lo tiene a sus pies. También se lo puede ver sentado o parado sobre un globo terráqueo y en algunos casos adornado por una corona o sentado en un trono. Otras formas de representarlo es por medio de una guadaña, o con una calavera, o sólo dos tibias cruzadas.

Payé era el término con el que se conocía al médico sacerdote y mago de las tribus guaraníes. Este nombre luego se extendió a las curaciones realizadas por el médico o por la intervención de algún santo popular; para finalmente también denominar al amuleto que otorgaba protección contra los males.

AMULETO

      Conforme al credo popular, la persona que porte un amuleto de San La Muerte, ya sea colgado del cuello con una cadena o cordón de cobre; teniendo la imagen en su casa o incrustándolo en los biceps, conseguirá poderes extraordinarios y será invulnerable a cualquier daño. También se lo puede tatuar en la frente del torso o la espalda. Se cree que quién lleva incrustado en el brazo es invulnerable a disparos de armas de fuego y si lo tiene tatuado en el pecho, lo es a las armas blancas.

amuleto tallado en hueso humano
El amuleto debe ser retirado del cuerpo para que la persona pueda morir y obtener la paz eterna, ya que si es enterrado con el mismo; esta se convertirá en un alma en pena.

      El material utilizado en la confección son: madera, plomo derretido de una bala extraída a "punta de facón" de una persona asesinada, con arcilla cocinada un Viernes Santo y los realizados con huesos (son los que mayor poder poseen, especialmente de la falange de un niño fallecido que estuviese bautizado).

        Para hacer efectivo su poder, la imagen debe ser bendecida por un sacerdote cristiano, sus devotos lo consiguen en secreto y a través del ingenio. Luego es llevada durante siete viernes seguidos a siete iglesias distintas o a siete iglesias distintas un Viernes Santo. En caso de no haber iglesia ni sacerdotes, dos personas mayores y católicas pueden consagrar la imagen.

El "Payé" suele ser enterrado o puesto cabeza abajo, hasta obtener lo que se ha pedido. También suele enterrarse al lado de la puerta de las casas luego de solicitar la protección para el lugar.

CULTO

Una vez consagrada la imagen debe ser alojada en un altar, su lugar debe estar forrado con tela o papel negro y alejado de otras imágenes. Se lo reza los días martes y viernes, encendiendo a su alrededor velas rojas o blancas y negras. Cuando el pedido es para el bien, se pone junto un crucifijo y la imagen de Santa Catalina, y el pedido se realiza una vez que cae el sol antes de las doce de la noche. Si en cambio, es para realizar el mal, debe estar de negro y sólo el dueño puede verlo, ya que no puede ser visto por otras personas para que no pierda su efectividad; el pedido se realiza luego de las doce de la noche, en este caso sólo se encienden velas de color negras o rojas.

A este santo, los devotos condicionan su pedido de ayuda para ser correspondidos en el amor, el trabajo, para cosas perdidas, recuperar cosas robadas, protección contra la "hechicería", por problemas de salud. También para protección de niños, casas y personas; para "cortar el mal de ojo". Se le solicita ayuda no solamente en la protección sino también para causar el daño a alguien, donde puede incluir la muerte de la persona.

       Desde sus orígenes, todos los 20 de agosto, llegan a las casas donde hay imágenes y son colmadas por regalos que traen los "promeseros" en pago de favores, que generalmente consiste en animales, bebidas y comida para la celebración. A su altar se lo adorna con con flores y claveles rojos e innumerables velas. El baile acompaña la celebración.

procesión por las calles en la región metropolitana de Bs As (ARG)

A esta reunión se la denomina "velorio" debido a la gran cantidad de velas encendidas. Se puede realizar una procesión, escoltados por "lloronas" que ofrecen sus lamentos y rezan oraciones e invocaciones populares destinadas al santo, alternándose con Padres Nuestros y Ave María.
Se lo suele enterrar cabeza abajo en el patio o en frente de la casa, para que el santo apure el favor solicitado y sólo se lo desentierra cuando éste se ve cumplido.

Fuente: La Historia de San La Muerte - Su culto, novena y rituales - Autor: Anónimo.



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